Calderón contra el mundo / Antonio Navalón

Cuando Calderón se encuentre con Obama en unas horas lo hará contento porque las encuestas dicen que haber mantenido la dignidad nacional frente a Sarkozy por una secuestradora —aun con dudas de su culpabilidad debido a los defectos del montaje que se hizo a consecuencia de su detención— le dan rentabilidad política por su actitud gallarda de defender el honor nacional.

El presidente de México no debe olvidar que el antinorteamericanismo ya no está de moda, incluso ni en los países árabes como vemos a diario. Sobre todo debe recordar que en Francia no viven más de 20 millones de compatriotas —como en Estados Unidos— que a su vez ayudan a vivir a otros millones más aquí.

Calderón hizo unas declaraciones muy reveladoras al director de este periódico ya no de cómo ve la relación bilateral —que evidentemente la ve mal—, ya no de lo que piensa de los embajadores —especialmente de los dos últimos, que piensa muy mal—, y que si por él fuera tendría una relación directa de presidente a presidente. Aun si quisiera esto, es difícil suponer que Obama tendría tiempo para semejante relación sólo digna del teléfono rojo de los tiempos de la Guerra Fría. ¿Cuántas veces podrían hablar o verse al año? ¿Una o dos? Y el resto del tiempo, ¿qué hacemos, miramos a las estrellas?

Felipe Calderón está crecido y convencido, por eso no le importa usar a los periódicos para dar sus opiniones.

Siempre la relación con nuestro amigo/enemigo, aquel que nos robó la mitad del territorio en 1847, ha sido difícil pero al mismo tiempo pragmática. Los presidentes de México desde Lázaro Cárdenas y sobre todo desde Miguel Alemán han tenido muchas cuestiones concretas con nuestros vecinos, los gringos, pero en la política de Estado el realismo es lo que ha imperado. Prueba de esta suma de real politik es que nuestro comercio se ha triplicado en poco más de 15 años, después del Tratado de Libre Comercio y que 80% de lo que producimos va con destino a Estados Unidos.

Calderón acusa a Estados Unidos de descoordinación e ineficacia, critica duramente la elección de quien lo representa en nuestro país y dice con respecto al pueblo estadounidense que no es tan fiero el león como lo pintan.

Cuando Obama y su colega se reúnan, encima de la mesa estará la cabeza del embajador Pascual como el tema menos importante y la ruptura del juego con Estados Unidos como lo fundamental, sobre todo porque, pase lo que pase, nadie cambiará la geografía ni la implicación total de México con su vecino del norte.

No alcanzo a ver la jugada última de Calderón. Después del presidente Obama y su gobierno todo será más difícil para México. No veo cómo se puede entender con sus correligionarios republicanos o del Tea Party cuando al presidente Obama le niegan el pan y la sal, pero a nosotros los mexicanos hasta el derecho a existir.

Una vez dicho todo esto resulta difícil entender cuál es el final del camino de Calderón, a 18 meses de entregar su poder, en el que le toca pensar que ya estamos peleados con Francia y ahora, nos quiten o nos dejen al embajador un tiempo, nos hemos quedado sin interlocución en México con nuestro principal socio estratégico, militar y aliado.

Supongo que él sabe a dónde va y estoy seguro que Barack Obama no tiene más remedio que retomar el guante lanzado en la tormentosa reunión a solas con la secretaria de Estado, Hillary Rodham Clinton, entre secretarios y presidentes, pero sin embajadores, y aclarar dos cosas: una, ¿cuáles son los límites de la expresión política del belicoso presidente del sur?, es decir, el mexicano, y dos, definir si Felipe Calderón de verdad quiere naufragar las posibilidades reales de una alianza entre socios y vecinos con intercambio político, cooperación en temas de seguridad, una expansión de los lazos comerciales y de todo orden con el sí decreciente imperio pero todavía primera potencia mundial, Estados Unidos.

Todo esto sin contar que tal como va la guerra contra el narcotráfico y los cárteles, falsa pero real, se imaginan ustedes ¿qué sería un día sin recibir información —descoordinada, pero información—, soporte tecnológico —inútil, pero soporte tecnológico— y cooperación militar?

Publicado en el periódico El Universal

Acerca de Leo Agusto

Periodista mexicano en el papel de columnista político.
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