El Presidente y dos gobernadores / Miguel Ángel Granados Chapa

Según una antigua superstición (acaso expresada por bebedores de vinos y licores), brindar con agua es de mal augurio. De modo que si tensa de nuevo en algún momento la relación entre el Presidente Calderón y el gobernador Leonel Godoy, podrá atribuirse el percance al brindis que pretendidamente los reconcilió el jueves pasado. Acudieron a la inauguración de una planta potabilizadora en Morelia y allí alzaron sus vasos para probar la calidad del líquido que aumentará la disposición respectiva en la capital de Michoacán..

Apenas horas antes se había suturado la herida que dañó otra vez el trato entre los dos mandatarios. El año pasado, cuando operaciones policiacas privaron de la libertad a cerca de treinta alcaldes y funcionarios del gobierno estatal en una operación efectuada sin aviso a las autoridades locales (y que incluyó una ilegal incursión armada al palacio de gobierno), Godoy reclamó ese proceder al gobierno federal, a Calderón en lo particular. Cuando comenzaba a restablecerse la armonía que, según el gobernador mismo él había procurado aun en detrimento de tácticas de su partido, se manifestó clara desconfianza a Godoy, que se concretó con la consignación a la justicia penal de su hermano Julio César, que por ello no consiguió llegar a la Cámara de diputado, no obstante haber ganado su curul por mayoría.

Ahora, nuevas circunstancias habían agriado la frágil relación entre el Presidente y el gobernador. Poco antes de recibir por sexta vez en tres meses a Calderón -que es un viajero frecuente a su tierra, donde fue candidato a gobernador en 1995- el gobernador envió al Presidente -y la hizo conocer públicamente- un severo doble reproche. Por una parte, porque miembros del gabinete presidencial visitan el estado sin avisar al Ejecutivo local. Y, por otro lado, porque esas visitas integran, como protagonista a Luisa María Calderón, hermana mayor del Presidente, para darle proyección política. Dijo Godoy, tras recordar el fundamento constitucional y legal de la relación entre los dos gobiernos:

“En cada ocasión que usted realiza visitas de trabajo convoca a los titulares de los poderes de Michoacán y otros representantes populares,.siempre en el marco de respeto e institucionalidad que deben (sic) existir entre los integrantes de los poderes soberanos de los distintos órdenes de gobierno, Con mayor razón es de esperarse que sus colaboradores se apeguen a esos mismos principios.

“El año pasado, en diversas ocasiones, de manera verbal y escrita demandé la intervención del secretario de Gobernación y de su secretario particular, a fin de acabar con las constantes faltas a la coordinación en las visitas de secretarios de estado a diversos municipios de Michoacán, sin haber tenido éxito en tales gestiones. Por ello, en esta ocasión me dirijo a usted con el fin de fortalecer la coordinación”.

Godoy cita a continuación algunos casos específicos de visitas inesperadas, entre ellas la del secretario de Agricultura Francisco Mayorga el 5 de enero, y agrega que, por añadidura, “se privilegió la presencia de dirigentes del Partido Acción Nacional como en este caso, donde estuvieron presentes el dirigente estatal del PAN, Germán Tena Fernández, y Luisa María Calderón Hinojosa, secretaria de elecciones, e incluso tales dirigentes presidieron algunos de estos eventos”. Por ello, el gobernador michoacano manifestó al Presidente, michoacano también, su “más enérgica protesta por la forma en que se lleva a cabo la presencia de algunos funcionarios de su gabinete…”

Calderón contestó de inmediato, tanto que probablemente se le hizo firmar un borrador, dados los traspiés gramaticales que se aprecian en su carta, fechada el 11 de enero, dos días después de que Godoy emitiera su mensaje! El texto presidencial se abre con este evidente desliz: “Me dirijo a usted con el propósito del comunicado (en vez de “a propósito del comunicado” o “con el propósito de responder el comunicado”) en el que se expresa su postura respecto de las giras de trabajo que realizan los secretarios de estado de mi gobierno al estado de Michoacán.

“He tenido desde el inicio de mi mandato la firme decisión de ayudar a Michoacán para que le vaya bien durante mi gobierno. Y es por ello que he instruido que los programas federales se apliquen a plenitud en el estado en beneficio de las familias michoacanas…

“Por ello, los titulares de las secretarías de la administración pública federal despliegan una intensa actividad institucional en Michoacán, con el fin de mejorar sustancialmente las condiciones de vida de los habitantes del estado. Mi instrucción es clara: Cada una de sus giras debe traducirse en beneficios concretos para los michoacanos”.

Al final, como quien no quiere la cosa, el Presidente se refiere a la protesta de Godoy y ofrece enmendar una de sus causas: “Tenga la seguridad que mi gobierno continuará privilegiando el desarrollo de Michoacán, siempre respetando los acuerdos de coordinación con el gobierno del Estado. Les he pedido también (sic), que informen a usted con la oportunidad (debida) la realización de sus giras de trabajo”.

El jueves 14 tocó a su fin la parte visible del breve conflicto, revelador de una lucha por el poder político en Michoacán, donde desplazado el PRI lo disputan el PRD y el PAN. Fue testigo del brindis con agua Juan Luis Calderón, hermano mayor del presidente, que precisamente dirige el Organismo operador de agua potable, que depende de la Conagua. Como él, su hermana Luisa María de Guadalupe ha crecido a horcajadas entre la ciudad de México y Michoacán, donde ella fue diputada local (y cuando fue diputada federal y senadora lo hizo con base en su residencia en aquella entidad). Ante el señalamiento de Godoy argumentó que la visita de Mayorga fue la única a que ha sido invitada, pero quien la convidó fue Porfirio Álvarez, dueño del rancho donde estuvo el secretario de Agricultura. Su activismo, con o sin miembros del gabinete es muy notorio, tanto que una diputada priista, Jeny de los Reyes Aguilar, la denunció ante la Fiscalía de delitos electorales, sin consecuencia alguna. Al igual que Álvarez, también ha invitado a Cocoa, como se la llama familiarmente, el empresario rural Alejandro Infante, en cuya propiedad de Ecuandureo se reunieron dos mil quinientas personas. En Michoacán habrá elecciones para gobernador en noviembre del año próximo, no obstante que apenas en ese mes del 2007 fue elegido Godoy, que cumplirá un periodo abreviado, de sólo cuatro años en vez de seis, a causa de una reforma para gradualmente acompasar los comicios locales con los federales.

Calderón libró otra escaramuza con un gobernador, esta vez el priista Humberto Moreira, cuya cachaza lo llevó a increpar al Presidente de la república por la insuficiencia, la indolencia de su propio gobierno en la lucha contra la inseguridad. Coahuila es un territorio peligros por la frecuente comisión de delitos del fuero común seguida de la impunidad que surge de la inacción del gobierno. Menudean los casos de desapariciones, secuestros y homicidios que no digamos no han sido resueltos sino ni siquiera atendidos. Es cierto que algunos corresponden al fuero federal, como el de dos médicos veterinarios detenidos por miembros del Ejército, cuyo paradero no se conoce muchos meses después de su desaparición. Pero la impunidad más frecuente beneficia a infractores a los que debía contener la autoridad estatal.

Ese es el caso, por ejemplo, del asesinato de Valentín Valdés, un valioso reportero joven (no llegaba a los treinta años aún), que fue levantado el jueves 7 de enero y su cuerpo hallado sin vida y con huellas de tortura horas después. A su breve edad había adquirido ya experiencia en importantes diarios de Saltillo, como Palabra, del Grupo Reforma, y en el momento de su infortunio trabajaba para la edición saltillense de Zócalo.

Para evitar los justos reclamos de la familia de la víctima, de sus compañeros de oficio y de la sociedad en general, Moreira se quejó del gobierno federal y de Calderón en particular. Lanzó un espectacular “!ya basta!” seguido de un reproche al Presidente porque desde su despacho dirige una guerra en que ha dejado desguarnecida a Coahuila. Calderón respondió sin mencionarlo, recriminándole a su vez por culpar al médico de los efectos del tratamiento solicitado por el paciente. .

El pasado presente.-Hace quince años, el 17 de enero de 1995, se inició el procedimiento político, a la postre fallido, para hacer que Roberto Madrazo abandonara el gobierno de Tabasco, que según su opositor Andrés Manuel López Obrador había ganado a la mala, según probó con evidencias que persuadieron al Presidente Ernesto Zedillo y a Esteban Moctezuma, su secretario de Gobernación.

Madrazo había gastado en su campaña electoral, que desembocó en los comicios del 20 de noviembre de 1994, unos setenta millones de dólares, cifra que se dio en equiparar a la que el entonces presidente Clinton desembolsó para llegar a la Casa Blanca. Aunque era abundante la evidencia de fraude, las autoridades electorales de Tabasco formalizaron su triunfo. Pero en diciembre, ya con Zedillo en Los Pinos, López Obrador consiguió que, más allá del proceso legal, que ya no admitía revisión, se examinaran las constancias del abuso madracista. Moctezuma pidió a los entonces consejeros ciudadanos del IFE, Santiago Creel y José Agustín Ortiz Pinchetti, evaluar la documentación presentada por el candidato perredista y la conclusión de los dos abogados coincidió con la de López Obrador. Fue imposible impedir que el primero de enero de 1995 Madrazo asumiera la gubernatura, pero se ofreció a sus opositores encontrar el mecanismo para que su ilegal acceso al gobierno surtiera efectos durante el menor tiempo posible.

Durante la primera quincena de enero, ante la crisis financiera y económica que iba enseñando su descomunal dimensión día con día, y ante el riesgo de un reavivamiento de la insurrección del EZLN, que se había movilizado en todo Chiapas durante diciembre, el nuevo gobierno echó mano de la negociación para que el disenso político formal no fuera también una fuente de inestabilidad. Moctezuma y Porfirio Muñoz Ledo, líder del PRD entonces, y el resto de los dirigentes partidarios (pero con ellos como pivote de la negociación) lograron la firma, el propio 17 de enero, de un Acuerdo político nacional que, no sin demora ciertamente y no sin dificultades, germinaría en la reforma electoral de 1996.

El secretario de Gobernación informó en privado, ese mismo día, al dirigente perredista que se había decidido desplazar a Madrazo de la gubernatura y convocar a nuevas elecciones. Muñoz Ledo no resistió las ganas de comunicar a su entorno cercano ese logro, y su infidencia sirvió al gobernador en jaque para organizar la resistencia. El propio Madrazo se encaró con Zedillo, que le ofreció incorporarlo a su gabinete, como secretario de Educación. El único antecedente que formalmente vinculaba al gobernador con la materia era que presidió la Comisión de educación de la cámara en una legislatura entonces reciente. En sentido contrario al axioma de la política de entones, según el cual a un Presidente no se le dice no, Madrazo rechazó la invitación, sabedor de que se trataba no de contar con sus saberes en el gobierno federal sino de desbancarlo de un cargo obtenido con malas artes, lo que no ignoraba el Presidente.

Tras el desaire a Zedillo, Madrazo se puso al frente de las “fuerzas vivas” de Tabasco. Sin entrar en pormenores denunció la maniobra para hacerlo renunciar y avisó que, en cambio, permanecería en la Quinta Grijalva los seis años para los que había sido elegido. No sólo cumplió su palabra sino que como símbolo de la insólita derrota presidencial, llegó pronto un momento en que Zedillo le alzó la mano y proclamó que gobernarían juntos hasta el año 2000. Los anuncios del gobernador y el Presidente fallaron levemente porque antes de concluir su sexenio Madrazo pidió licencia para ser precandidato de su partido en la sucesión de Zedillo.

A pesar de que había controlado la crisis que arteramente le heredó su antecesor Carlos Salinas, Zedillo llegó debilitado al momento en que debía decidir, conforme al rito priista, quién lo reemplazaría . La oposición había mostrado su nueva fortaleza en 1997, de suerte que dos años más tarde se barruntaba ya la posibilidad de una victoria de los adversarios del gobierno. Para evitar una ruptura de su partido ante una decisión crudamente unilateral, Zedillo abrió una contienda interna por la candidatura presidencial en que Madrazo participó como opositor interno, agraviado aún por el intento de Zedillo de derrocarlo. Aunque además de Madrazo se presentaron a contender Manuel Bartlett y Humberto Roque, el Presidente logró sacar adelante la candidatura de Francisco Labastida, quien había sido su secretario de Agricultura y de Gobernación.

Madrazo fue reticente a reconocer el triunfo de Labastida y hasta aprovechó (o fingió) una fractura en un brazo para no alzar la mano del victorioso. Tras concluir su sexenio tabasqueño, se concentró en una campaña para ganar a Beatriz Paredes la presidencia del PRI, para lo cual se alió con Elba Ester Gordillo. Candidato presidencial en 2006, su derrota fue estrepitosa..

Publicado en El Mañana de Nuevo Laredo

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Acerca de Leo Agusto

Periodista mexicano en el papel de columnista político.
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