Libertad de prensa / Federico Berrueto

La libertad de prensa se defiende
ejerciéndola; todavía mejor en la crítica,
en el escrutinio al poder.

Dicen que la manera de festejar cumpleaños muestra la diferencia entre ser hijo único o uno entre muchos. En el primer caso ese día del año es todo un acontecimiento, en el segundo, uno de tantos. Cada cual, incluso el Presidente, tiene el derecho de pasarla como mejor le parezca.

El Presidente Calderón desayunó en su día con el senador Beltrones, comió con los afines y cenó con los suyos. Quizás no sea el caso, pero para muchos observadores el evento fue interpretado como la reiteración de la alianza entre ambos. A los dos los hermana el resultado adverso de la elección intermedia; el senador puede hablar de la elección de diputados y de la de Nuevo León con displicencia y amargura. Los gobernadores, los verdaderos triunfadores disminuyeron sensiblemente a quien había sido el factor más influyente y poderoso en el PRI. Peña Nieto, Fidel Herrera, Juan Manuel Oliva, Osorio Chong, Humberto Moreira, Ivonne Ortega, Ulises Ruiz, Mario Marín, Eugenio Hernández y… son el agravio. El colapso de Bours y su candidato en Sonora no da para consuelo.

Está bien que cada quien ande a la caza de su Juanito, pero ¿para qué el Presidente desayunó con el senador, cuando éste le ha ganado todas las partidas? Como también ha sucedido, hasta ahora, a López Obrador con el de Iztapalapa, personaje que, por cierto, al fin de su reunión con Clara Brugada dijo que no había acuerdo, pero que había comido “muy rico”. Lo mismo hubiera podido decirse en el desayuno presidencial, pero las buenas formas no dan para hacerlo público.

En Los Pinos no hubo acuerdo y si lo hubo sucedió lo de siempre. Naufraga en el Senado la propuesta del Presidente de hacer procurador al abogado Chávez Chávez. Beltrones fue el primero y más vehemente opositor a la iniciativa de Carstens para recomponer la economía. Ya antes le había dicho al Presidente que tenía que fajarse los pantalones y a sus colaboradores los calificó de mediocres. Llama la atención que Germán nunca le hubiera dedicado alguna de sus declaraciones, sí y de manera recurrente a los gobernadores.

El Presidente comprometió su palabra de cambiar. Dijo que esto inicia en casa. La mesa está puesta y Carstens ha hecho su trabajo al plantear una propuesta a la altura de las dificultades económicas del país. Incluso, el mismo coordinador de los diputados, Francisco Rojas, él sí, ha hecho la tarea para tener en el PRI, al menos, una valoración del significado del paquete económico 2010. Las descalificaciones anticipadas e interesadas del coordinador del PRI en el Senado contrastan con la respuesta ponderada y flexible del coordinador en la Cámara de Diputados. El Presidente no está actuando en consecuencia a su proclama del 2 de septiembre. Las preguntas de la segunda mitad de su gobierno son distintas, pero insiste en las mismas respuestas.

Los ayuntamientos y muchos gobiernos estatales están en la bancarrota. Lo sabe Carstens y lo padecen los ciudadanos por el deterioro en los servicios. Los gobernadores están alarmados, aunque no falta quien les diga en el PRI que le van a quitar dinero al gobierno federal para resolver sus dificultades. Es mentira, el ahorro sólo da para mitigar el déficit. Si los gobiernos municipales y estatales quieren restituir los recursos, ya no digamos incrementarlos, deberán respaldar a Carstens, quien, a su vez, deberá entender que la aprobación de nuevos impuestos supone una fórmula de distribución que compense la afectación en los gobiernos locales.

En el PRI la competencia se da bajo la mesa. A Beltrones preocupa el fortalecimiento de los gobernadores del PRI al ganar fuerza en el Congreso por la vía de los diputados distritales. Casi todos los futuros candidatos a gobernador del PRI saldrán de la Cámara de Diputados. La alianza en la Cámara de Diputados en torno a Peña Nieto, Beatriz Paredes y Fidel Herrera excede en número a la fracción del PAN. Es evidente el interés del Senador de mantenerlos en la bancarrota financiera, de allí su determinación de no dejar pasar iniciativas que fortalezcan los ingresos.

El paquete económico 2010 de Carstens es respuesta a un estado de emergencia. Si no se pone remedio al déficit de las finanzas públicas, el país puede ingresar a una etapa de inestabilidad en las variables macroeconómicas fundamentales, con ello se compromete el mayor logro económico de los últimos trece años. Bajo las condiciones actuales, la inestabilidad económica tiene implicaciones serias para la estabilidad política y la seguridad nacional. Nada puede darse por seguro. Como se ha dicho por allí, la revolución no avisa.

Si el día de su cumpleaños al Presidente le preocupaba el futuro de su gobierno y del país, se equivocó de comensal.

fberruetop@gmail.com

Publicado en Milenio

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Acerca de Leo Agusto

Periodista mexicano en el papel de columnista político.
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