¡Se acabó el pastel! / Antonio Navalón

Siempre he pensado que cuando la gente te sigue tienes que saber a dónde la conduces. Ayer, la clase política fue reprobada. El mensaje fue claro: se acabó el pastel de recibir todo sin devolver nada a cambio y resolver la vida de los políticos a costa de la inseguridad social del pueblo que dicen representar. Nos habíamos acostumbrado a que nos abusaran, robaran y engañaran; ayer México recordó que la situación podía cambiar y protestó.

Surgen de ayer dos lecciones con nombre y apellido. Nadie tiene la culpa de que en México la figura del Presidente esté entre la del padre y Dios, y que su decisión de militarizar la vida pública y el costo humano en la lucha contra la violencia le hayan costado el rechazo del pueblo. Otra lección fue para el golden boy, que si se confirman los éxitos de su partido los objetos de agresión se dirigirán contra él. Desde hoy el país es más peligroso que ayer pero menos que mañana. Hoy empieza la verdad de Peña Nieto.

Queda en duda si acabado el pastel, la situación permanecerá igual o si será posible algún cambio en la estructura.

Estas elecciones no fueron unas intermedias más, primero por el aumento en su costo que —con el pago de aviones, suburbans y caravanas incesantes hacia la felicidad, sobre nuestra desgracia colectiva— ascendió a 12 mil 800 millones de pesos; segundo porque cada voto —que nos hace más demócratas pero no más felices ni libres— representó 630 pesos —casi el doble del salario mínimo semanal—. En purismo democrático, ganar con 18% es ganar. En purismo sociológico es inevitable preguntarse qué hacemos mal para que cerca de 60% del país no tenga nada que ver con el actual sistema de representación política.

Hoy, 6 de julio, al llegar el despertar, los políticos deberán saber que nada es igual y que será complicado gobernar cuando tres de cada cuatro ciudadanos no se interesan o rechazan el sistema. Alguien tendrá la culpa —no usted o yo, porque hasta donde sé no fungimos como secretarios de Hacienda entre seis de la mañana y 12 de la noche, ni somos responsables de que México sea el país más castigado, con la peor administración de la crisis económica de América Latina.

Así, entre la bacanal democrática, los excesos de unos, la indiferencia de otros y el dolor de la mayoría, inicia una etapa de incertidumbre. Será fundamental que a quien le quedan tres años en el poder, que serán como un suspiro, responda con quién y cómo gobernará ahora.

P.D. No olvidemos Hermosillo: Valeria Muñoz Ramos, dos años.

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Acerca de Leo Agusto

Periodista mexicano en el papel de columnista político.
Esta entrada fue publicada en Elecciones 2009. Guarda el enlace permanente.

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