Descreídos devienen drogadictos / Rafael Cardona

Debemos defender duramente definición de duras drogas del delito distribuidor.

Deceso de decolorado danzarín despliega discurso. Discusión de drogadictos decadentes. Declaramos: ¿drogas?, deceso directo. ¿Dosis desproporcionadas, desaforadas, disyuntivas de Demerol? Difunto discurre dentro de dehesas del deceso.

Danzante de dudosa damería derrumbado. ¿Dudan de Dios donceles;  doncellas descreídas? Droga segura. Dale duro. Decidimos deducción detallada. Distingamos de describirlas, deformemos deontología.

Declaramos diagnóstico del deceso decadente. Defendemos divinidad, disponemos de discurso directo, de diccionario definitivo, de documento decimonónico; ¿droga?,  demonio; diablo directo.

–¿Definitivo daño, dices?

–Disponemos de dalmática damnación. Duda de dravídico derviche, demanda drogadicción de dependencia difícilmente desplegada, desacreditamos débiles discursos, duramente despernancamos dudas desbarrancadas de duermevela.

Deberíamos desnudar dealers, detener distribuidores, denunciar detallistas de dosis diminutas, disminuidas. Defendernos del dolor demoniaco desde distintas direcciones, de diferentes desvelos. ¿Dracmas, dólares, denarios, dinero duro; dinero desatento, dañado; divisas de damnificado?

¿De donde discurren, de dónde dan? Dolencia de dura dolomita. Disco duro destruido de dimensiones definitivas.

Doctores dirán definitivo dictamen del deceso dentro de días. Diez; doscientos… Dios dirá.

–¡Dale! ¡Dale!, destruye discreción, devela desvelada dramatización. Deriva dispositivo digerido. Debemos detener dudas de dicha defunción, dictamínalo desde disimulado desinterés; dibujo deslavado. Debidamente disponemos del disparate del día. Divulguemos dogmáticas definiciones dinásticas.

Danzarín de dirección dispersa deja dolientes disneicos. Doquiera detectamos duelo. ¿Discriminamos disculpa? Domamos directamente declaratoria de dopamiento descreído. Dopamina, Dopergín, Dormicum; Dexamil, Decadrón; decenas detestables disponibles de druida  Disneylandia delirante. ¿Dime dónde descansas? Dossier de dormilones distraídos, duplicación de desgracias, desventurados dorondones dispersos, dolorosos DJs; discotecas debilitadas,

Disponemos débil dualidad. Discurso de diván; doctrina de delirio.

Del decoro diocesano deberíamos dominar deficiencias. Documentos demuestran dignidad divina. ¿Dejaste descreído divino dintel? Decreto dominador desde dominguero discurso: drogas deglutirás directamente.

Distribuimos, difundimos, divulgamos decorosamente disuasivos documentales de drogos derrotados; derrumbes dolorosos, dolosas donaduras. Delimitamos dominios. Dios disgusta de dopados; ¿deglute danzarín dosis diversas, desconocidas, desaprobadas?

Dominación demoniaca dice dogmático dominico.

Démosle dramática distancia de dragones decorados. Donamos divisas duras de duda dispersa. Dignatarios disponen dicterios; devuelven dominios dogmáticos, deciden destinos, diagnostican decesos dubitables. Donde digo Diego, digo digo.

Dragamos dominios de Durango; Delicias doradas, desperdiciamos dignas delicadezas de durazno. Deberíamos disponer de dones divinos; diluir dinosáuricos donativos de distante data; decir disculpe, Don, declino su digestión distractora. Dios dice ¡detente! Desde días desaparecidos decretamos distancia del dopaje, decretamos desvío de dichos drogadictos; devaneos de duplicado disimulo.

Diputados dionisiacos, desmadrientos de difusa disciplina deben dejar diligentemente discusiones domésticas, débiles, desdibujadas, devaluadas. Destruyen disposiciones deliberadas.

Dejemos designios dictaminadores de dudosa dureza. Decimos definiciones dispersas, dictamos dislates de dromedario damasaquino. Dirijamos drenajes; deliquios demagógicos, delitos denunciados. Decía Dimas, detente, daga. Deleznable delicadeza deísta. Deberíamos definir deformaciones. Divisionarios, diáconos, dicasterios, ¿desde dónde delimitamos diferencias, determinamos distancias? ¿Decidir deísmo deprime, desestimula, disminuye, declina drogadictos? Dispongamos damajuana de dulce daiquirí. Démosle diesel durante dolorosos derroteros.

Dacriorrea desmedida debemos diferir, detener.

Duermen doloridas daifas de delito delicado. Desmecatado dogo danés duerme debajo de datilera duna. Darwinistas de duro dominio deciden declinaciones. Droga diarreica, droga diabólica, droga degradante, demandante.

Dolor disponible donde dardos dispensan, derrumbe del dador dependiente despojado de decisiones.

Define delincuente, determina distraído del delírio; delirium dislocado; demonólatra;  despejado demiurgo, demonche depravado.

Deberíamos desplazar destacamentos de dura disciplina, disponer diáconos y devotos defensores de  derechos denodados durante decenios. Deponer disparos, desmantelar divisiones; decidir donde disponemos desde diciembre dilemas distales; depauperados diametralmente dolosos. Deuteronomio destruye desviaciones de droguería.

Dame dañosa dimensión, dañino decoro.

Dismnesia demostramos. Debilidad disonante, dislexia duradera, damos derrotero descastado, disparado diapasón. Después disculpamos debilidad del dolorido. Demostración declarada: dirígete derecho durante días. Dios determina; define delicioso despertar. Declárate decidido, determinado, dispuesto.

¿Dinero? Déjalo, desprécialo. ¿De dónde deviene distintivo? ¿Deseas dependencia? Depende de Dios. Domina decálogo deontológico. Descubrirás dársenas deliciosas, dejarás decrepitudes, desvergüenzas, desviaciones.

¿Defensa? Déjate de dormideras. Denuncia, desiste, Date de dientes. Declara dominación del diletante. Dentro de días diremos, diluvio, diluvio.

“Deo dixit”.

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Dejemos de lado ya los monogramas pues hay cosas para las cuales hace falta el alfabeto entero, como por ejemplo las secuelas del horroroso asunto de Hermosillo, Sonora cuya cuadragésima octava víctima acaba de sucumbir a las graves quemaduras, mientras  no sucumbe ninguno de los dueños y dueñas de los negocios subrogados, protegidos desde todos los estamentos del poder público y cuya defensa se ha convertido en el fondo de la acrimonia entre el gobierno estatal y el poder federal.

Lo grave de estos señores protectores de los suyos, ya por parentesco, ya por complicidad o por sociedad disimulada tras prestanombres de alta confianza, es muy evidente: no riñen por la justicia; pelean por la impunidad. Los convoca la evasión, no la responsabilidad.

Pero ya mucho se ha dicho de esta disputa entre Eduardo Bours, gobernador de Sonora y el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont como para seguir las huellas de algo cuyo desenlace ya se avizora: se entenderán pues ambos representan lo mismo: son miembros de las clases dominantes, de los poderes familiares de México. Ambos son  gente “bien” y no tendrían motivos para la disputa eterna así uno le diga al otro trompudo brutalmente confundido. Botellota de jerez.

A fin de cuentas si no se logra hacer justicia contra quienes cometieron esos delitos de la guardería, no importa. Bastante ufano está el gobierno de su lucha contra el narcotráfico y su clarividencia forense: hemos resuelto la muerte de Michael Jackson antes de comenzar la autopsia ya totalmente innecesaria desde la tarde del viernes. Bastaba con  meterse a la Internet y sacar las palabras presidenciales en cuyo respaldo no esta sino una ocasión más de justificar el combate nacional contra los cárteles, cuyol desarrollo tanto orgullo le produce al gobierno.

Y si no, vea usted estas cifras proporcionadas por el infatigable optimismo del señor Procurador Eduardo Medina Mora, el mismo cuyo apresuramiento señaló a los infanticidas de Hermosillo, como responsables, en todo caso, de delitos leves, por cuya comisión gozarían eventualmente de la gracia de una conveniente libertad bajo fianza.

Ojala los niños muertos pudieran resucitar bajo fianza.

“…más de 80 mil kilogramos de cocaína asegurados, 72 mil 363 personas presentadas ante el Ministerio Público, más de 337 millones de dólares y 44 mil 490 armas largas y cortas decomisadas”, dicen las cifras del Procurador y nadie en su sano juicio dudaría de ellas. Nadie podría atribuirle ánimo de exageración o intención presuntuosa. No es así el régimen; de ninguna manera.

Pero ante estos datos tan significativos valdría la pena preguntarse entonces cómo se combinan  estas positivas circunstancias con  las cifras ofrecidas por Jesús Ortega, presidente del Partido de la Revolución Democrática en el debate televisivo del jueves anterior (entre Beatriz Paredes, él y Germán Martínez , en el cual redujo a la nada los argumentos panistas con la evidencia de cómo el consumo ha subido a la par del combate a los vendedores de drogas, pues eso es cuanto a fin de cuentas hacen los narcotraficantes: vender y aumentar y crecer su mercado.

Si hay una lucha contra la droga y un aumento en el número de adictos (ateos y no ateos) algo entonces no está funcionando de manera correcta. Estos datos son similares a los ofrecidos por Ortega en el debate:

Bruno Díaz Negrete, egresado de la Universidad Autónoma Metropolitana y subdirector de Investigación de los Centros de Integración Juvenil, A. C. afirma: “podemos decir que entre los pacientes que hemos atendido de 1990 a 2004 (20,000 por año) la marihuana se mantuvo como primera droga de consumo hasta finales del siglo pasado.

“En ese mismo lapso la cocaína observó un crecimiento muy importante, ya que pasó del 12% a más del 70% de nuestros pacientes. Despegó de una manera incontenible para situarse durante los primeros años de la presente década como el estimulante de mayor consumo, aunque después se estabilizó y se ubicó más abajo…”.

“…Datos más recientes, de 2005, señalan que hay un probable repunte en el uso de marihuana y que la cocaína se estabiliza en su presentación de polvo, no así en la llamada “roca”, crack o coca de base libre, que parece aumentar.

“Esto tiene implicaciones graves porque es más adictiva, accesible y barata que la misma cocaína, y porque produce patrones de consumo intenso en un lapso más corto, es decir, pasa menos tiempo para que el sujeto presente conducta compulsiva de consumo, lo que es un indicador preocupante”.

******

La algarabía por “la reforma de la reforma” no se debe a la solución de los defectos intrínsecos de los cambios legales y constitucionales en materia electoral, sino a la sensación de triunfo de quienes desde un principio torpedearon la ley públicamente bajo cualquier pretexto.

Las restricciones comerciales no estaban todavía aprobadas cuando ya los afectados (principalmente concesionarios de la radio y la TV), ya habían hallado los senderos para darle la vuelta.

Detrás de todo esto; de los publireportajes, de las entrevistas casuales en el estadio de futbol; el auxilio de las revistas disponibles en los propios corporativos y todos los subterfugios, artimañas y triquiñuelas se quiso demostrar cómo falla un sistema legal.

Y no por sus errores de origen sino por el anhelo de hacerlo fracasar. Típico de los mexicanos, hágase justicia en los bueyes de mi compadre.

Lo peor en el México actual es ser niño.

Se puede arder en la hornaza de Hermosillo o desaparecer en los albergues con peste de pederastia “jacksoniana” o clerical de las “Casitas del sur” o enfrentarse a linchamientos mediáticos nada más por actuar –como Marianita—, en anuncios del PRD.

Ojala y esta noticia permita hallar toda la madeja:

“El Juez 1 Federal Penal Especializado arraigó por 40 días a Alonso Emmanuel Cuevas Castañeda, predicador de la Iglesia Cristiana Restaurada de México, por su participación en la desaparición de un menor en el albergue “Casitas del Sur”.

La Procuraduría General de la República (PGR) informó en un comunicado que esa persona sería responsable, de acuerdo con las investigaciones, de los ilícitos de delincuencia organizada y tráfico de menores, en agravio del infante asilado en ese albergue”. ¿Y la PGJDF, dónde anda?

Hace unos días el secretario de Gobernación recibió a un grupo de periodistas en Bucareli para asuntos relacionados con una organización gremial.  Durante la presentación se le garantizó discreción absoluta sobre todo cuanto él dijera. No se trataba de una conferencia de prensa, sino de una reunión política.

Confío en su honor, dijo Gómez Mont:

Y uno de los periodistas ahí convocados le dijo: usted puede confiar en nosotros, secretario. Somos profesionales de muchos años, tenemos una larga trayectoria y aquí como usted lo ve ninguno de nosotros es de Sonora. Más sonora fue la carcajada.

Charla escuchada al pasar entre una escritora “bien” metida a candidata a representante de los pobres y alguien en el confidente teléfono:

— “¡Ay! Qué bueno que ya se va acabar esta friega de la campaña. Ya estoy harta de las levantadas para ir a las lecherías…”

racarsa@hotmail.com

La Crónica

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Acerca de Leo Agusto

Periodista mexicano en el papel de columnista político.
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