“Juanito” el respondón / Salvador García Soto

Cuentan que se la creyó, se dio cuenta de lo que valía su simpática “toma de protesta” y comenzó a hablar de lo que pediría a cambio de su renuncia

Antes de que Andrés Manuel López Obrador montara la escena que lo dibujó nítidamente y de cuerpo entero en su perfil autoritario, Rafael Acosta, mejor conocido en los barrios populares de Iztapalapa como Juanito, no pasaba de ser un querido personaje de los llanos futboleros de la zona. Hoy, el candidato del PT pelea palmo a palmo la jefatura delegacional de Iztapalapa, la demarcación más grande y con el mayor presupuesto en la ciudad de México.

Pero la fama y popularidad que le dio a Juanito el ser parte de la folklórica solución que Andrés Manuel le encontró al conflicto perredista en Iztapalapa, al ser el alfil que buscará ganar la elección “pero no tomará posesión del cargo sino que se hará a un lado para dejarle su puesto a Clara Brugada”, que a su vez sería postulada por el jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, a la ALDF como delegada sustituta —AMLO dixit—, ya tiene sus consecuencias.

Esta semana seguidores de la campaña de Brugada retiraron de las calles y avenidas de Iztapalapa los carteles, pósters y espectaculares en los que aparecían, juntos, Andrés Manuel, Clara y Juanito como la fórmula del PT-Convergencia; en su lugar colocaron nuevas fotografías en las que ya sólo aparecen López Obrador y Brugada, y desaparece la imagen de Rafael Acosta.

La razón, cuentan, es que Juanito se la creyó y al ver en las recientes encuestas cómo casi empareja a Silvia Oliva, se dio cuenta de lo que valía su simpática “toma de protesta” y comenzó a hablar de lo que pediría a cambio de su renuncia. “Si gano yo voy a renunciar, sí, pero les va a costar una lanita”, dijo a sus cercanos, y habló de su sueño de construir una escuela de futbol profesional en Iztapalapa. “A mí me gusta el futbol y siempre he querido poner mi propia escuela y para eso necesito dinero”. Los planes y ambiciones de Juanito llegaron a oídos de Andrés Manuel y de Brugada, quienes decidieron bajarlo de la publicidad electoral y del proselitismo de los últimos días con el objetivo de que Acosta no se la crea.

Así que el simpático y popular Juanito les salió respondón. En una de ésas, si las encuestas no se equivocan y gana la elección, manda “al diablo” su protesta legítima.

LOS “FOXEOS” DE CALDERÓN

En la última y alocada etapa de Vicente Fox en la Presidencia, entre los mexicanos se acuñó un término que vino a ser una más de las contribuciones —o deformaciones— de la nueva clase panista al léxico político. Igual que el “sospechosismo” o el mocho verbo de “guanajuatizar”, el “foxeo” fue una forma irónica y coloquial de referirse a los desvaríos del ex presidente.

En los últimos días hubo declaraciones polémicas de Felipe Calderón y que, de no ser porque estamos ante un Presidente claramente en campaña, serían para preocuparse.

“Yo no pido permiso” para combatir al crimen fue la frase que Calderón dedicó a los gobernadores que “se quejan” de sus operativos contra el narco “en lugar de cooperar”. La frase —con todo su tufillo autoritario— pareció dedicada a su paisano Leonel Godoy, pero también a otros gobernadores que han discutido en público y en privado con Calderón por la militarización.

Esa declaración, sumada a las de su secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, en el pleito contra el gobernador de Sonora, Eduardo Bours —“que le baje al tono altanero con que se dirigió al Presidente”—, confirmó la visión electorera de la administración calderonista, que decidió que valían más unas diputaciones para el PAN que el diálogo con la oposición, aun con el difícil periodo económico y social que vive el país.

Pero hubo otro comentario de Calderón que resultó aún más sorprendente y emuló las hazañas del creador del “foxeo”. Ayer viernes al mediodía, cuando no se cumplían todavía ni 24 horas de la muerte del cantante estadounidense Michael Jackson y la policía de Los Ángeles apenas abría las investigaciones para determinar las causas formales de su repentina y misteriosa muerte, el Presidente mexicano tenía ya una conclusión “confirmada” de cómo y por qué murió el popular cantante de pop.

Y la hizo pública en un acto y un discurso oficial en Los Pinos: “Qué paradoja que hoy, Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, se confirme que uno de los mayores ídolos de varias generaciones y el mayor vendedor de discos de música pop murió a causa de un uso indebido y excesivo de drogas, en lo que sería también la plenitud de la edad. Y que a final de cuentas, esta muerte dramática, trágica, de alguien que, teniéndolo todo, fama y dinero, fue al final de cuentas incapaz de sobrevivir a la muerte que está encerrada, precisamente, en las adicciones”.

Si Calderón no tenía información exclusiva que aún no conocen ni la policía de Los Ángeles ni los principales diarios y cadenas de EU, entonces incurrió en un desliz que demostraría insensibilidad ante un personaje, polémico sí y cuestionado por sus actos de pederastia, pero también aclamado por muchos mexicanos que seguían su talento musical. ¿Sabe el Presidente algo que no saben ni siquiera los investigadores del caso? ¿No debió esperar a que se concluyan las investigaciones y la autopsia antes de poner como un “ejemplo” negativo a Jackson, a quien tachó de consumidor y adicto a las drogas?

Veremos si el Presidente tiene manera de sustentar su declaración oficial en la que dictaminó la causa de la muerte del llamado “rey del pop”, o si su comentario sólo fue un “foxeo”. Aun así, quedaría otra pregunta más inquietante e indignante: ¿por qué en el caso de Michael Jackson pudo tener una conclusión tan clara y contundente en menos de 24 horas y en el caso de los 47 niños muertos en la guardería de Hermosillo ni el Presidente ni su procurador han podido decirnos, 20 días después, quiénes fueron los culpables de esa negligencia criminal?

NOTAS INDISCRETAS… La coincidencia en diversas encuestas parece confirmar que en Nuevo León la campaña de Fernando Elizondo se fue a pique. Entre seis y 10 puntos de ventaja dan sondeos al priísta Rodrigo Medina, y eso confirmaría que ni la estrategia de Germán Martínez contra el gobernador Natividad ni el “fusil” de las campañas publicitarias del PSOE español pudieron sacar a flote a Elizondo, que se hundió con la ayuda de Mauricio Fernández Garza y sus confesas relaciones con el narco… El alcalde de Tlalnepantla, Marco Antonio Rodríguez, anunciará en horas su afiliación al PRI, luego de que hace unos días renunciara al PAN dentro de las rupturas que se escuchan en el otrora sólido “corredor azul”… Los dados repiten escalera. Otra semana buena.

El Universal

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Acerca de Leo Agusto

Periodista mexicano en el papel de columnista político.
Esta entrada fue publicada en Elecciones 2009. Guarda el enlace permanente.

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