Los panistas, 33 años después / Diego Petersen Farah

Una noche de junio de 1976, en las elecciones en las que López Portillo iba solo pero se elegían también diputados, un grupo de jóvenes, casi niños, fueron detenidos por la policía municipal de Guadalajara acusados del delito, terrible en aquel entonces, de pegar propaganda panista en las calles de la ciudad (en aquellas épocas la propaganda se pegaba con cubetas de engrudo y brocha gorda). El grupo era encabezado por el entonces joven candidato a diputado suplente Ernesto Espinoza Guarro quien defendió ante los policías el derecho que los jóvenes manifestar sus preferencias electorales y hacer propaganda a favor del partido que quisieran. La policía, terca y prepotente, le dijo que tenían orden de impedir que se pegara propaganda del PAN. Después de una larga, tensa y desgastante alegata no los detuvieron, pero les decomisaron la propaganda ante la indignación de los panistas y goce de los priistas que, sorpresa, ganaron las elecciones.

Ahora, 33 años después, la policía del municipio de Tlaquepaque, gobernado por el PAN, detuvo a un grupo de jóvenes que repartían propaganda a favor de la alternancia, lo que en términos llanos no es otra cosa que propaganda de oposición. Los policías se llevaron a los jóvenes a los separos de donde fueron liberados unas horas más tarde, ya en la madrugada, porque se dieron cuenta, sorpresa, que repartir propaganda no es delito, ni siquiera falta administrativa.

La anécdota marca con claridad lo que ha pasado en estas tres décadas. El PAN pasó de ser un perseguido partido de oposición a un gobierno que usa todos los recursos de Estado a su alcance para mantener el poder. No se puede decir que las elecciones de ahora se den en las mismas condiciones que las de 1976; entonces no había un instituto electoral independiente, ni un padrón más o menos confiable, ni reglas de equidad como las hay ahora. Pero la actitud de los policías de Guadalajara de aquellas épocas y la de los policías de Tlaquepaque de ahora es exactamente la misma. El uso de los instrumentos de Estado para mantener el poder que hoy usan muchos burócratas y funcionarios panistas es la misma actitud que tanto criticaron y padecieron en la batalla por el acceso al poder.

Cómo ha cambiado el PAN, comentan muchos arrepentidos votantes y ex militantes de este partido que ya no reconocen los principios del partido en los operadores pragmáticos que tienen en sus manos el partido y que comentan con cínico orgullo: el PAN no cambió, el que cambio fue el PRI, que ya no está en el poder ¿Será?

diego.petersen@milenio.com

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Acerca de Leo Agusto

Periodista mexicano en el papel de columnista político.
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