Manlio y Felipe: de la alianza al frío / Salvador García Soto

De aliados estratégicos a adversarios distantes, la relación entre Felipe Calderón y Manlio Fabio Beltrones, pasa por un momento de enfriamiento desde que el pacto entre Los Pinos y el PRI entró en un impasse de pronóstico reservado por el recrudecimiento de la guerra electoral.

La última vez que Manlio Fabio estuvo en Los Pinos fue en aquella ríspida comida del 17 de febrero pasado cuando, convocados por Calderón, los jefes de la cúpula priísta acudieron a la residencia oficial y se toparon con fuertes reclamos del Presidente por la falta de apoyo de gobernadores al combate al narcotráfico. “Serénese, señor Presidente, serénese; a todos nos conviene serenar los ánimos”, le dijo aquella tarde el senador al Presidente, cuando éste se exhaltó y elevó el tono de voz y los reclamos a sus invitados.

Fue la última vez que llamaron a Beltrones a reuniones con el primer mandatario, a las que era requerido con frecuencia. Desde entonces la comunicación se cortó no sólo de Los Pinos sino desde Gobernación; de hecho, tras la muerte de Juan Camilo Mouriño, con quien logró una buena relación y entendimiento para los acuerdos, Beltrones no ha vuelto a tener el mismo nivel de interlocución con Fernando Gómez Mont.

Por ahora nada queda de aquel encuentro en su casa de campaña de la colonia Del Valle, en septiembre de 2006, donde Calderón, presidente electo, ofreció a Beltrones —junto con Emilio Gamboa y Mariano Palacios— escoger secretarías de Estado. “¿Cuáles quieren? Escojan y se las doy”, les dijo a cambio de un esquema de cogobierno que no aceptó el PRI.

En su lugar le ofrecieron una “alianza política” de conveniencia, la misma que hizo posible la accidentada pero constititucional toma de protesta, que permitió al Presidente sacar sus reformas y que hoy está, si no rota, sí en riesgo si no hay reconstrucción de los puentes de diálogo antes del 5 de julio.

NOTAS INDISCRETAS… En Acapulco, cuentan, en la exclusiva zona diamante, se “cocinó” el cabildeo que permitió al grupo de René Arce recuperar la candidatura de Iztapalapa para su esposa Silvia Oliva. En un lujoso condominio del complejo de Maralagua, propiedad del constructor Lázaro Canarick —a quien algunos llaman “el nuevo Ahumada” del PRD por sus muchos contratos de obra pública en Iztapalapa—, hubo varias reuniones entre Arce y funcionarios el TEPJF, con la mediación de encumbrados priístas que apoyaron a René en su venganza… Por cierto, Clara Brugada se presentará ahora a los comicios en Iztapalapa como candidata del PT y Convergencia, y la cancelación de su candidatura, dicen, va a acelerar la salida de López Obrador y de las huestes lopezobradoristas del PRD… Se baten los dados. Apuestan por escalera.

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Acerca de Leo Agusto

Periodista mexicano en el papel de columnista político.
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