¿Hasta cuándo, Presidente? / Ricardo Alemán

La pregunta se le formula a Felipe Calderón, por ser el mexicano con el más alto cargo de elección popular y, por ello, la responsabilidad más alta, en tanto jefe del Estado y del gobierno

En el limbo, la tragedia de Sonora

Bours, el intocable: ¿Y Eliot Ness?

La pregunta se le formula a Felipe Calderón, por ser el mexicano con el más alto cargo de elección popular y, por ello, la responsabilidad más alta, en tanto jefe del Estado y del gobierno. ¿Hasta cuando, Presidente?

Pero también se le debe hacer al gobernador Eduardo Bours, al alcalde Ernesto Gándara, al director del IMSS… a los tres poderes de la Unión: ¿hasta cuándo van a esclarecer la tragedia de Sonora y castigar a los responsables de la muerte de 46 niños? La misma pregunta se debe hacer a los partidos, a sus líderes, a los sectores empresariales y a los propietarios de miles de guarderías que no han sido vistas sino como botín sexenal. ¿Hasta cuándo?

Hoy se cumplen 11 días de la tragedia y no está en prisión un solo servidor público, gobernante o empresario. Existe la posibilidad real de que el número de víctimas mortales se eleve; los deudos de los menores han marchado sin respuesta en la capital de Sonora. Y desesperados, incluso hablan de la justicia por propia mano. ¿Y los gobiernos, las instituciones del Estado, el Congreso, la Corte, los partidos?

¿Por qué ante una emergencia como la epidemia de influenza el gobierno federal movilizó todo su aparato propagandístico y a toda hora existía información abundante, en tanto que en la tragedia de Sonora pareciera que le apuestan al olvido social?

¿Por qué no apareció en cadena nacional el Presidente para explicar a sus gobernados de todo el país y a todos los signos partidistas la forma en que procedería su gobierno para castigar a los culpables y responsables de las muertes y de la tragedia?

¿Por qué el Presidente acudió casi a escondidas a Hermosillo —horas después de la tragedia— a visitar a algunos de los niños afectados y a sus familiares? ¿Por qué de manera oficial no se reconoce que existe una guerra política sorda, insultante, que ofende a todos, entre el municipio, el gobierno estatal y el federal, porque todos pretenden echarle tierra a su respectiva responsabilidad en la tragedia?

¿Por qué el PRI, en lugar de condenar a un mal gobernante como Bours, sale en su defensa y acusa persecución política con fines electoreros? ¿Por qué nadie ha señalado públicamente la complicidad del gobierno de Bours, de algunos de sus secretarios, con la depredación en que convirtieron a las guarderías?

La respuesta a las anteriores interrogantes es breve, todos la saben, pero también todos la ocultan. Nadie quiere actuar por temor a los tiempos electorales. Todos dan la vuelta porque son parte de las complicidades —eso que de manera eufemística llaman alianzas—, lo que hace intocables a personajes como Bours y a su gobierno. Todos saben que Bours es uno de los favoritos de Elba Esther Gordillo. Incluso no pocos dicen que se perfila como el presidenciable del membrete de Nueva Alianza para 2012. El gobernador de Sonora, en suma, es uno de los intocables de la política mexicana.

Pero resulta que el Eliot Ness mexicano —como llamó Obama a Calderón— parece incapaz de combatir a su adversario natural. ¿Por qué? Pues porque Calderón y Gordillo son —a su vez— aliados fundamentales en la elección de julio. ¿Qué pasaría si el gobierno de Calderón rompe lanzas contra el inepto y corrupto gobernador Bours? Existe el riesgo de que se rompa esa alianza fundamental.

Es decir, que por razones políticas el crimen de la guardería parece estar en el limbo del poder, a pesar de que abundan las evidencias de toda una red de corrupción y complicidades que entrelaza desde el vértice de la pirámide en Sonora —el gobernador— con familiares, amigos, socios, aliados. ¿Cómo es posible que los inspectores del IMSS hayan felicitado a la guardería ABC, en una reciente inspección?

Pues todo eso, y el cochinero monumental de Sonora se resume en dos palabras: corrupción y complicidad. ¿Cuesta tanto tiempo y tanto trabajo investigar la cadena de corrupción e identificar a los criminales? El problema no es de tiempo, tampoco de leyes, menos de evidencias: el problema es de voluntades. No les importa.

En días se cumplirá un año del crimen del New’s Divine. A un año, tampoco existe un solo detenido. Eso sí, perdieron su puesto el secretario de Seguridad Pública del DF y el procurador capitalino. En la tragedia de Sonora ni despidos espectaculares —pura morralla— y menos justicia.

EN EL CAMINO

También sonorense, Manlio Fabio Beltrones nunca dijo que el gobierno de Calderón lleva a México al fascismo. Inventos para vender… Por cierto, ¿quién le habrá dado a Bernardo Bátiz los teléfonos de los electores de Benito Juárez? Molesta a cada rato, violando la privacidad. Luego se quejan del voto en blanco…


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Acerca de Leo Agusto

Periodista mexicano en el papel de columnista político.
Esta entrada fue publicada en Elecciones 2009, México y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

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