Niños embodegados / Carlos Loret de Mola

¿Cuánto tiempo más necesitan las autoridades para empezar a decir quién o quiénes tuvieron la culpa de que más de 40 niños hayan muerto en el incendio de la guardería de Hermosillo?

Eso de que no se van a apresurar por presiones de la prensa, que integrarán responsablemente el expediente, que está en proceso la indagatoria, que recogen pruebas, es un guión para sumergirse en la burocracia, apostar al olvido y desdeñar lo que exhibe el sentido común.

Cada vez que el gobernador Eduardo Bours se refiere a la guardería, le dice “bodega”. Y tiene razón. Es una bodega a la que alguien metió bebés, maestras, puso paredes, juguetes y empezó a hacer negocio.

Una “bodeguardería” comandada por una señora que comparte apellidos con la esposa del Presidente, que está casada con el que maneja el dinero de la Secretaría de Infraestructura Urbana local, que tiene de socio al hombre que controla las finanzas del PRI sonorense y a la esposa de un subsecretario de Ganadería en la entidad. ¿Saben algo estas personas sobre cuidados infantiles, puericultura, educación? ¿Entre los requisitos para obtener una subrogación de guardería del IMSS figurará que al beneficiario por lo menos le gusten los niños? ¿O es sólo montar el negocio y pasar quincenalmente a recoger el cheque al Seguro?

José Luis Yescas, cuyo hijo sobrevivió al incendio, contó que la guardería ABC parecía buena. No está obligado a sustituir a la autoridad. Para eso paga impuestos. Para que un experto en Protección Civil se dé cuenta —y no lo hizo— de que no hay ventanas, los detectores de humo están mal colocados, la puerta de emergencia está cerrada siempre, el techo es flamable, sólo una pared separa a la escuelita de un taller mecánico, del otro lado hay una llantera y enfrente dice Pemex se paran coches a cargar gasolina.

Andreas Schleicher, el padre de la evaluación a los sistemas educativos, comentó una vez que en México los padres no saben qué exigir de escuelas y maestros porque nunca estudiaron tanto como sus hijos, y como el gobierno no se mete, la educación en México queda a la deriva y está internacionalmente reprobada.

Es lo mismo con esta guardería. Se aprovechan de la ignorancia, venden juguetitos, hacen negocios, mueren decenas de niños y hacen como que está muy complicado investigar qué pasó. Apuestan a un nuevo escándalo que desvíe la atención. Y lo peor es que siempre les funciona.

SACIAMORBOS

El Químico y las pastillitas. Ha permitido que su estado se vuelva centro de operación del narco. Y ya llegó bien arriba. A ver si no le caen pronto.

El Universal

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Acerca de Leo Agusto

Periodista mexicano en el papel de columnista político.
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