Zacatecas: Caín y Abel / Ricardo Alemán

Si no es porque se trata de una tragedia para la llamada izquierda mexicana, sería de risa lo que ocurre en Zacatecas.

Resulta que con la presunta complicidad de distintos niveles de gobierno, un comando armado liberó de un penal de Zacatecas a 53 presos presuntos sicarios zetas —sin hacer un solo disparo—, lo que confirmó la vox populi en esa entidad; que el de Amalia García es un gobierno en donde campea la ingobernabilidad y, con ello, la impunidad del crimen organizado. En pocas palabras, que no hay gobierno.

Pero esa es apenas una cara de la moneda. La otra es que horas después de la espectacular fuga de criminales de alta peligrosidad —y de que el gobierno de Amalia García no tiene ni idea de lo que pasó—, manos mal intencionadas —algunos dicen que fue el propio gobierno de Amalia García—, circularon a nivel nacional versiones periodísticas que sólo eran locales, que involucran a la familia Monreal en vínculos con el narco.

Es decir —y por increíble que parezca—, que los zacatecanos no sólo son víctimas del crimen organizado, de su brazo armado del narcotráfico, sino de las mafias políticas que se han articulado en torno a los antaño hermanos, socios y compañeros de partido —Ricardo Monreal y Amalia García—, cuyas peleas parecen resultar tanto o más perniciosas para los ciudadanos, que las escaramuzas criminales.

En Zacatecas se vive no sólo la mayor crisis política —que partió en dos al otrora ganador PRD—, sino que el deficiente gobierno de Amalia García llevó al estado a peligrosos niveles de ingobernabilidad. Ese vacío de poder fue llenado por las mafias del narcotráfico que, a los ojos de todos, controlan a policías estatal y municipales. A esa crisis se debe sumar la feroz lucha sucesoria que tiene metidos en “pelea de perros y gatos” a la gobernadora Amalia García y al ex gobernador Ricardo Monreal.

Frente a esa realidad —una crisis de gobernabilidad, de seguridad y sucesoria—, en julio próximo se producirá una severa caída electoral del PRD de Amalia García, mientras que el PRD de Ricardo Monreal —vestido con las siglas del PT—, puede avanzar a nivel local. Sin embargo el gran ganador será el PRI. Pero el asunto no se quedará en eso. En julio de 2010, los zacatecanos deberán acudir a las urnas a elegir a su nuevo gobernador, al sucesor de Amalia García.

No se descubre nada nuevo cuando se confirma que la herencia del poder y la riqueza suele enfrentar —a extremos bíblicos como el de Caín y Abel—, a hermanos y/o familias completas que se valen de todo por retener lo que creen les pertenece. Como ya se dijo, la gobernadora Amalia García y el ex gobernador Ricardo Monreal, protagonizan una virulenta guerra en donde la primera se ha propuesto destruir a la familia Monreal, a quienes les ha advertido en todos los tonos —recio y quedito—, que no les entregará el gobierno, que prefiere entregarlo al PRI.

¿Por qué pelean Amalia García y Ricardo Monreal, si los dos se dicen de izquierda, alcanzaron el poder gracias al PRD y hasta hace poco pertenecían al mismo partido?.

Esa es la tragedia. Las desmedidas ambiciones de poder; la lucha del poder por el poder —sin importar congruencia o doctrina—, y el valemadrismo por los postulados de la izquierda que dicen defender, convirtieron a gobiernos y dirigencias estatales amarillas en botín político.

La historia es vergonzosa. Resulta que cuando Ricardo Monreal salió del PRI para buscar el gobierno de Zacatecas —en 1998—, en el PRD no sólo le abrieron las puertas sino que lavaron su pasado antiperredista. Todos en Zacatecas recuerdan cuando Monreal y Amalia —como hermanitos—, se repartieron el poder una vez fusionados PRI y PRD. Monreal llegó al gobierno y destruyó al PRD, para imponer a todo el PRI pero vestido de amarillo.

Cuando llegó Amalia García hizo una purga, echó a los Monreal y se propuso no dejar pasar a ninguno de los parientes de su antecesor. Pero los Monreal volvieron a cambiar de piel, ahora se convirtieron al PT, siglas a las que llevó a los ex perredistas y ex priístas. Y llegó el turno para David Monreal, hermano de Ricardo, actual alcalde de Fresnillo, y tirador fuerte para el gobierno estatal, por ese ejemplo de democracia, transparencia, legalidad y honestidad que es el PT.

Pero como buen priísta —y a pesar del escándalo que lo involucra en el narcotráfico, que no es más que parte de la guerra sucia de Amalia García en su contra—, Ricardo Monreal puede caer parado. Resulta que si no llega al gobierno su hermano David, seguro llegará Miguel Alonso, “el Peña Nieto de Zacatecas”, quien dejó el PRD recientemente para vincularse al PRI, partido que lo puede impulsar al gobierno estatal. Miguel Alonso es el precandidato mejor posicionado, es hechura de Monreal y es el mejor visto por el PRI. ¿La izquierda o el PRI?

El Universal

Anuncios

Acerca de Leo Agusto

Periodista mexicano en el papel de columnista político.
Esta entrada fue publicada en Elecciones 2009 y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s