Casitas del Sur, rumbo a la impunidad / Rafael Cardona

A pesar de la recomendación dada a conocer recientemente por la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal en torno del centro de distribución y tráfico de menores conocido como Casitas del Sur, todo apunta hacia un caso de impunidad, no obstante los muchos delitos cometidos en esta historia podrida de principio a fin.

La CDHDF llega a una conclusión obvia: nadie se hace responsable de evitar institucionalmente la trata de menores en esta ciudad. Ni el DIF local ni la Procuraduría ni el gobierno central ni mucho menos las organizaciones religiosas, de cualquier denominación cuyo negocio “espiritual” se complementa con la “venta” de niños bajo el eufónico membrete de las familias adoptivas.

El problema no son las adopciones sino la finalidad para llevarlas a cabo. Aquí y en otras partes del mundo, pues no somos únicos en eso.

En un mundo donde el ejemplar esnobismo hollywoodense tiene dos vertientes, por el lado “humano” los niños vietnamitas o africanos (estilo Angelina Jolie) y por el canino, las mascotas Chihuahua, resulta cada vez más repugnante la exhibición de las más recientes adquisiciones de los homosexuales famosos con niños “legalmente” adquiridos en los modernos mercados del esclavismo infantil.

En la mayoría de los casos esta extraña forma de adopción (de cuyos resultados ya nos explicó con toda impunidad Woody Allen con la entonces niña Soon-Yi . En ese caso famoso Mia Farrow, esposa del cineasta y compradora original de la vietnamita, denunció ante la División de Apelaciones de la Suprema Corte del estado de Albany los abusos sexuales de Allen contra otro de los niños adoptados, Dylan, quien en ese tiempo tenía 9 años de edad.

Pero volviendo a México, “de acuerdo con la investigación de la CDHDF —dice su recomendación—, en el caso (de los 11 niños cuyas desapariciones han sido documentadas) se acreditó la ausencia o deficiencia de mecanismos de supervisión y seguimiento de la situación y condiciones de los niños y las niñas que son integrados a casas hogar y/o reintegrados a sus núcleos familiares, así como de lineamientos específicos para dicha integración, acordes al interés superior de los niños y las niñas, e incumplimiento a la obligación de brindarles protección especial y garantizar sus derechos a la integridad física, a su dignidad y a la certeza y seguridad jurídicas”.

Eso, dicho de otra manera, implica la absoluta indefensión infantil en este país. El correo de la UNESCO ha divulgado estos datos horripilantes del problema en el mundo:

“Cada año, unos 200 mil niños y mujeres del sudeste asiático son víctimas de tráfico de menores; el Comité de Derechos del Niño denunció que entre 100 mil y 150 mil niñas y mujeres de Nepal fueron enviadas en 1995 a India para ser explotadas sexualmente; el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) estima que hay unos 200 mil menores esclavizados en África Central y Occidental; en Brasil se venden 40 mil niños por año para trabajar en tareas rurales o domésticas.

“Los traficantes también embaucan a muchachas, a las que trasladan de una explotación minera a otra obligándolas a trabajar en cabaretes.

“También existe tráfico de niñas desde Honduras, Guatemala y El Salvador hacia México, donde son vendidas a prostíbulos por 100 a 200 dólares”.

Uno de los eslabones en esta cadena de abusos contra los niños está constituido, obviamente, por organizaciones eclesiásticas de distintas confesiones. En el caso de las Casitas del Sur (organización  ubicua en el territorio nacional) es indubitable la presencia de una organización religiosa:

“El caso del albergue infantil Casitas del Sur (Apro) alcanzó ya tintes de trata de menores, luego que la ex directora de dicho centro, Elvira Casco Majalca, confesó ante las autoridades ministeriales que los siete menores desaparecidos podrían haber sido sacados del país por pastores de la Iglesia Cristiana Restaurada”.

PASCUAL

Durante varios días, con enorme e infructuosa insistencia algunos voceros de la “atinada izquierda” divulgaron por todos los medios a su alcance la negativa del gobierno mexicano para otorgar el “placet” al embajador estadunidense.

“Aunque el lunes trascendió en Washington que Carlos Pascual había sido ya aceptado por el gobierno de México (escribió uno de ellos el pasado 16), hasta el mediodía del miércoles no se había anunciado aquí, oficialmente, el “placet” de protocolo”.

Ahora, confirmada la aceptación, han hecho un medio ridículo.

racarsa@hotmail.com

La Crónica

Anuncios

Acerca de Leo Agusto

Periodista mexicano en el papel de columnista político.
Esta entrada fue publicada en CDHDF, Corrupción, DF, Human Rights, Impunidad, Ineptitud, PRD. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s