El PRI eterno / Antonio Navalón

Las reformas que condujeron a la democracia actual las hizo el PRI. El tricolor produjo el cambio de gobierno sin que se presentara una crisis política, social, económica o militar, aunque hoy no lo valore ni lo diga.

El PRI, mimetizado en los colores nacionales, se presenta a estas elecciones con dos pecados básicos: ha sido incapaz de autocriticarse, reciclarse y asumirse a sí mismo; y en él confluyen aspectos que no admiten confusión: joven no es igual a limpio ni listo a eficiente.

El PAN hoy en el poder creció frente al PRI. No es extraño que el México del PRI sea el del padre, y escrito está que todo hijo terminará rebelándosele.

La obra de México que el PRI propició, administró y robó es la de cinco décadas de nuestra historia en solitario y dos más en colaboración con el PAN.

En el balance, en los primeros años posrevolucionarios confluyeron elementos definitivos: con Obregón la cruzada cultural y educativa de Vasconcelos y la creación de la SEP; con el callismo se creó en 1925 el Banco de México y se logró la consolidación del Estado laico tras la Guerra Cristera.

Con el PRI, Manuel Gómez Morín hizo dos cosas con y por México: dio forma a la UNAM nombrado rector en 1933, y creó el PAN. En su opúsculo 1915 escribe algo que entronca directo con lo que hizo y que sus sucesores hoy son incapaces de recordar: gracias a la Segunda Guerra Mundial no pudimos seguir viendo el exterior y el modelo fue México.

Por primera vez el México de todos se corporizaba para tener un proyecto nacional. Hoy, con 9 años de PAN, ¿dónde están las figuras, las nuevas instituciones y más allá de la foto el proyecto nacional? Con todo, los priístas crearon un país donde cada uno de los que hoy nos gobiernan creció, estudió e hizo política.

De las balas a los libros, de los libros a la corrupción, de Cárdenas a López Portillo, y de éste a la modernidad disfrazada de esa estafa universal llamada Salinas de Gortari.

Hay tantos PRI como posiciones de poder, la lectura que le falta al PRI del 2009 es rehacer el camino, ser capaz de entender el interés del país por encima de sus intereses y crear un proyecto para México, para no seguir siendo sólo una opción de poder.

Sabido es que nadie gana unas elecciones, son los gobiernos quienes las pierden. Eso lleva a preguntar ¿quién permite que pese a todo lo vivido y dicho, el PRI pueda ser visto como una opción? ¿Será porque la oportunidad histórica de gobierno del PRI está basada en el fracaso de los gobiernos del PAN?

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Acerca de Leo Agusto

Periodista mexicano en el papel de columnista político.
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