Las 24 horas de Obama en México / Salvador García Soto

Será un tiempo muy corto, pero crucial para delinear el enfoque y la agenda de la relación que pretende con nuestro país. Barack Obama viene a México precedido de una estela de triunfos internacionales por Europa y Medio Oriente; desde su destacada participación en el G-20 a su inesperada visita a Irak y su paso por Turquía, con mensajes de paz al mundo islámico, anteceden su primera visita a un país que nunca estuvo en su radar como candidato, pero hoy como presidente se le ha vuelto un dolor de cabeza.

Sin cambios de fondo en la agenda de intereses de Washington o en las inercias económicas y políticas del imperio, lo que sí se puede esperar de Obama, en su breve estancia en México, es lo que ya ha mostrado en otras partes del mundo: un cambio refrescante en las formas y en los modos de hacer la política exterior estadounidense. Nada que ver en ese sentido con los torpes y brutos estilos de su antecesor George W. Bush, y si ese cambio ya se sintió en sus recientes giras a otras regiones, habrá que ver ahora cómo se siente en la compleja relación bilateral México-EU.

Ya Hillary Clinton vino y preparó el terreno con sus sonoros mea culpa que suavizaron las tensiones desatadas entre Los Pinos y la Casa Blanca por el tema del narcotráfico y la violencia, y ahora es de esperarse que Obama aterrice y defina las propuestas de cooperación y colaboración conjunta para enfrentar un problema, como el de las drogas, que ha puesto en jaque al Estado mexicano y ha penetrado ya el territorio y la frontera estadunidense. Las propuestas y los mensajes que venga a dar Obama habrá que analizarlos y discutirlos con un único parámetro: la Constitución.

Por más que se espere un discurso refrescante en la relación, no se pueden pasar por alto que los conceptos de “cooperación” “colaboración” e “intercambio” no pueden exceder, en ningún sentido, al texto constitucional, ni pueden definirse unilateralmente, como ocurrió recién con el anuncio de “ejercicios navales conjuntos” entre la Marina mexicana y la Armada de EU hecho desde el Pentágono, cuando aun ni el Congreso ni el gobierno mexicano se pronunciaban públicamente sobre tales acciones conjuntas.

Así que bienvenido Obama; hay expectación por su visita. Habrá que aprovechar su presencia, sin que nos gane la emoción en ningún sentido.

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Acerca de Leo Agusto

Periodista mexicano en el papel de columnista político.
Esta entrada fue publicada en Cámara de Diputados, Sedena, Senado, USA. Guarda el enlace permanente.

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