Blindados / Jacobo Zabludovsky

El peso se fortaleció frente al dólar. La Bolsa Mexicana de Valores subió. Los industriales en problemas por deudas en dólares y descenso de sus ventas, recibieron oxígeno. Una brisa de optimismo alivió a los mexicanos, tras meses de malas noticias.

El anuncio del presidente Felipe Calderón desde Londres sobre el cuantioso crédito tuvo efectos inmediatos tan espectaculares que revirtieron la corriente negativa de algunos indicadores económicos. Como siempre ocurre, después de lanzar los cohetes hay que levantar las varitas. Y pagar los cohetes. Es donde empezamos a hacernos bolas.

Para explicarnos causas y consecuencias del sorpresivo golpe financiero, no han querido nuestras autoridades emplear la palabra deuda. Usan blindaje.

Se blindan la policía y los soldados para combatir a los delincuentes que se blindan más. Y se blindan nuestras finanzas tan expuestas a todos los proyectiles. Si en algo somos expertos es en blindajes. Podemos exportar know how. Nuestra experiencia es la mejor tarjeta de presentación.

No haremos una lista exhaustiva de los ejemplos, los tomaremos al azahar y sólo dos o tres.

Mayo 4 de 2004. Noticieros Televisa. “El secretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz, garantizó que la economía mexicana está blindada contra un posible efecto negativo de un aumento en las tasas de interés en Estados Unidos. Detalló que la deuda interna y externa no tendrá alteraciones”.

Febrero 28 de 2007. La Jornada. “El secretario de Hacienda, Agustín Carstens Carstens, afirmó este martes que la economía mexicana está ‘de plano’ blindada contra cualquier crisis económica y financiera originada por un evento externo. Ante empresarios de Estados Unidos aseveró que México no enfrenta desequilibrios externos y eso hace que el fantasma de crisis y vulnerabilidad económica estén fuera del radar”. Omitimos aquí su blindaje contra el catarrito.

Abril 2 de 2009. EL UNIVERSAL. Cabeza principal de primera plana. “Blindaje por 157 mil mdd da fuerza al peso”. “Más vale estar preparados para lo peor. Dice Guillermo Ortiz”, gobernador del Banco de México.

“Estamos blindados”, dijo el mismo día el señor Calderón en Londres y se mostró satisfecho del préstamo como demostración de confianza en México. Pero es hora de recordar que no obstante esos y otros blindajes, el peso se devaluó casi 50% después de unos 10 años de estabilidad. Y en un solo día la deuda externa se duplicó: el miércoles al despertar debíamos 40 mil millones de dólares. Al acostarnos era el doble y la carga alcanza hoy el mérito de ser la más alta de nuestra historia tan sembrada de guerras por deudas que hasta por deber pasteles sufrimos una.

El informe sobre la línea de crédito que abrirá el Fondo Monetario Internacional es cierto, pero incompleto. Hacienda y el Banco de México aclaran que es crédito preventivo, sin condiciones y no hay intención de usarlo por ahora. Sí, pero omiten que desde su aceptación el crédito nos cuesta 127 millones de dólares anuales se ejerza o no, sólo por mantenerlo abierto. Obligarse a ese pago es una condición. Otra: al aprobarse la solicitud, dentro unas dos semanas, México pagará una tasa equivalente al 2.8% anual por el dinero que solicite. Si dispone de todo el crédito, el compromiso, condición, será de 335 millones de dólares al año. Casi un millón de dólares al día. Y no se nos ha dicho cuál será la garantía, condición que todo banco, y el FMI lo es, exige cuando le presta a cualquier país, y México lo es. Un lego en economía según evidencia ser el que esto escribe, sólo encuentra una garantía aceptable para un banco riguroso: el petróleo. Es lo único que nos aceptan como prenda. Lo dimos en garantía de pago cuando Ernesto Zedillo era presidente. Es indispensable que oportunamente el gobierno haga públicas las condiciones, para evitar que poco a poco las vayamos descubriendo, en episodios, como en las telenovelas. Si los antecedentes se hacen costumbre, iremos partiendo en gajos la mandarina, confiando en que no nos la partan (más) a nosotros.

En honor a la verdad creo que el presidente Calderón no tuvo otra salida al solicitar el crédito, ante la desconfianza en el peso y la carencia de dólares en organismos oficiales y privados para mantener su actividad y saldar compromisos internacionales. Si taurinamente hablando, lo bien toreao es lo bien arrematao, y de eso Calderón sabe como buen aficionado, el remate fino será alivianar la deuda a los pobres y a los castigados miembros de la clase media, para que carguen con ella los directos beneficiarios del cuantioso préstamo.

En la letra chiquita está el secreto. Todo el mundo sabe que Dios está en los detalles.

También el diablo.

Publicado en El Universal

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Acerca de Leo Agusto

Periodista mexicano en el papel de columnista político.
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