El desmadre de Germán / Federico Berrueto

De fea manera empiezan las campañas. Cobra factura la consigna a Germán de polarizar la elección. Para el agresor los costos son ciertos, los beneficios discutibles, como lo señalara ayer en este espacio Liébano Sáenz. La operación de la estrategia del PAN no revela inteligencia y, por momentos, pareciera corresponder a un sentimiento de impotencia de cara al fracaso en casi nueve años de ejercicio del poder nacional. Los publicistas dan curso a la polarización, con un dirigente que se regocija por el tiradero del que él es principal protagonista.

El PAN fue el que hizo grande al PRI y a lo peor del pasado autoritario, particularmente, a sus más perversos y siniestros personajes. El PAN llegó en 2006 al gobierno sin mandato. En 2000 sí lo hubo, pero el fracaso de Fox fue casi total; en algunos temas el país involucionó, como fue la debilidad del Estado frente a los factores reales de poder, incluyendo, al crimen organizado. Por la falta de programa de gobierno, las reformas calderonistas sacrificaron lo mejor de su contenido.

Llama la atención que los representantes del PAN invoquen legalidad en su campaña negativa. Fue el PAN quien avaló y votó una reforma electoral que impide el ejercicio de la libertad de expresión, incluso para los mismos partidos y candidatos, no digamos los particulares. Más allá de la discutible eficacia electoral o conveniencia política de la campaña del PAN, es evidente su ilegalidad, como lo acredita el IFE, a quien ahora los azules acusan de parcialidad y sometimiento al PRI, conducta igual a la del pasado lejano.

El porro del PAN provoca; el objetivo es que se muestren los porros del PRI. Germán casi lo logra. La prudencia de Beatriz Paredes y de algunos gobernadores tricolores lo ha impedido. Es simple: si la elección se volviera nacional —difícil por ser intermedia— abriría la posibilidad de que el PAN ganara espacio; si la elección es la suma de las locales —muy probable por la concurrencia de elecciones locales y la baja participación— es previsible que el PRI ganara la mayoría absoluta de los 300 distritos y un porcentaje de votos superior a 40 por ciento, en el umbral de la mayoría absoluta en la totalidad de la Cámara de Diputados.

A diferencia de hace seis años, Beatriz Paredes construyó las candidaturas en la negociación con los sectores y gobernadores. Como en todo proceso de selección, el resultado es discutible, muchos nombres de valor quedaron fuera, pero el PRI muestra unidad y cohesión, lo que le da una ventaja comparativa respecto a sus adversarios a la derecha e izquierda. El PRI fue el único partido consistente en privilegiar la fuerza territorial. Lo constata el segundo lugar de la lista de candidatos de representación por parte de la presidenta del PRI. Precisamente por esta consideración es casi un hecho que el tricolor sea la primera fuerza en la Cámara baja, independientemente de los números de las encuestas convencionales.

Campañas descompuestas no es un efecto indeseable de malas leyes o de un Presidente agraviado por el PRI, sus legisladores y gobernadores. Lo que ocurre corresponde a un diseño, a una voluntad por cambiar el plano en el que se dirime la disputa. Hay un estratega que piensa bien, pero que no entiende la realidad regional del país y nuestro sistema mixto de representación, además, hay un operador, Germán Martínez, que lo hace muy mal.

Hay mucho de por medio: se sabe que el resultado de la elección tendrá efecto en el proceso sucesorio al interior del PAN, en el resto de la gestión sexenal y, por la reforma electoral aprobada, condicionará las campañas del 2012, especialmente, porque habrá de determinar el financiamiento y el acceso a radio y tv.

Es un acierto conceptual la pretensión de hacer nacional la contienda intermedia, pero muy difícil de concretar, porque no hay candidatos presidenciales que la articulen. La dificultad mayor es la forma y estilo de Germán; su desmadre significará que el PAN se quede sin votos y el Presidente sin aliados.

Números de diputados: las listas de candidatos de representación han despertado el interés sobre quiénes de los 40 seleccionados de los cinco listados sí habrán de llegar. El caso del PRI es más difícil de contabilizar, porque el número de diputados de representación dependerá de los distritos ganados —incierto— y del porcentaje de votos —entre 39 y 44 por ciento. Los que tienen muy alta probabilidad de acceder son los primeros 14 en la primera y segunda circunscripción; los primeros 11 en la tercera y los primeros ocho en la cuarta y quinta. Los de PAN y PRD, la semana próxima.

Milenio


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Acerca de Leo Agusto

Periodista mexicano en el papel de columnista político.
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