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PETRÓLEO Y CRISIS ALIMENTARIA

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Hidrocálido – Aguascalientes, Ags.

Pulso – San Luis Potosí, S. L. P.

Por Esto – Mérida, Yuc.

Para que el Banco de México haya reconocido que los alimentos han subido de precio y lo seguirán haciendo, es que en la mesa de millones de mexicanos la realidad se ha vuelto angustiante y crítica. Esta aceptación era inocultable. Sobre todo a partir de la advertencia del Banco Mundial y de la FAO sobre la crisis alimentaria en ciernes a nivel planetario.

Los datos fríos. Según la FAO, el maíz ha subido su precio 53 por ciento en el último año. Pero es de los granos que menos ha aumentado. El arroz ha subido en el mismo lapso 74 por ciento; la soya 87 por ciento; y el trigo 130 por ciento. En México, mientras la inflación oficial ha sido del 4%, los alimentos básicos han estado muy por encima de esa media engañosa. Los aceites comestibles, por ejemplo, en marzo pasado habían acumulado incrementos del 30 por ciento en doce meses. El pan de dulce ha aumentado 9 por ciento en promedio durante el mismo tiempo; el pan de caja subió más de 13 por ciento; el arroz en 12 por ciento; el huevo lo hizo en 23 por ciento; y el pollo en piezas subió 15 por ciento.

China e India, que han sostenido tasas altas de crecimiento económico en la última década, están incrementando su demanda de energía, acero, cemento y, ahora, alimentos. Tienen una clase media en expansión que presiona sobre los alimentos.

Sin embargo, también está en curso una transición energética del petróleo hacia los biocombustibles, como el maíz y la caña de azúcar, de los cuales se extrae etanol. ¿Qué tan conveniente es que los alimentos en lugar de alimentar personas, ahora alimenten máquinas?

Científicos como el premio nobel de química, Mario Molina, han advertido sobre los riesgos de este tipo de conversión energética basada en los biocombustibles, porque además de encarecer los productos básicos para la gente más pobre, se deteriora mayormente el medio ambiente al sobreexplotar la tierra y el agua dulce, y al generar nuevos tipos de contaminación.

Es necesario sustituir los combustibles fósiles (petróleo y sus derivados) para combatir el calentamiento global, pero esta transición energética no debe hacerse a costa de la alimentación de la humanidad, especialmente de la población más pobre. Se estima que por cada punto porcentual que se encarecen los alimentos básicos, 16 millones de personas se incorporan a los 600 a 700 millones de seres humanos que padecen hambre crónica. En esa situación se encuentran 18 millones de mexicanos.

Existe otra razón de peso. El efecto combinado de petróleo caro y alimentos caros es un riesgo para la estabilidad social y política de cualquier país. En México tenemos un déficit de alimentos y granos básicos. Nos queda sólo el petróleo, pero el gobierno de Felipe Calderón está empeñado en desprenderse también de él. Con el campo abandonado a su suerte y con la renta petrolera expropiada por causas de utilidad privada, este gobierno es el principal promotor de la inestabilidad económica y social del país.

ricardo_monreal_avila@yahoo.com.mx

Written by Información Política Confidencial

Mayo 1, 2008 a 3:40 pm

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