La imprenta de Sánchez Torres le imprime todo a la delegación Tlalpan
Por Leo Agusto, master degree in copy paste
A continuación una denuncia de René Avilés Fabila publicada originalmente en Síntesis de Puebla.
Muchos lo saben: Tlalpan padece una ya larga noche perredista, sólo interrumpida por Gilberto López y Rivas, un delegado honesto que al final tuvo que renunciar a su partido. Todos, desde el famoso Pino (Salvador Martínez) hasta Guillermo Sánchez Torres, lo han utilizado para hacer negocios. Ello viene a cuenta porque este último funcionario es una joya. Como la mayoría de los perredistas que no tienen origen priista, proviene de falsas luchas sociales. Era modesto, con una pequeña imprenta en la calle Corregidora que ahora atiende su hermano y es un próspero negocio porque allí imprimen tanto la publicidad delegacional como la del partido en la zona. Sánchez Torres, que acusa a los que se opusieron a la pista de hielo en el Bosque de Tlalpan, como despreciables “ricos” (yo entre ellos) y apela a la “lucha de clases”, vivía en la colonia Miguel Hidalgo, pero ahora habita en Jardines de la Montaña, la zona más costosa de Tlalpan y en las vacaciones de diciembre hizo un elegante crucero por América del Sur. Imposible pensar en Marx, sino en Ustedes los ricos y nosotros los pobres, película dirigida por Sánchez Torres, a quien Dios castigó haciéndolo rico en sólo un año.
Según los medios mal informados o flojos, Sánchez Torres cedió a la presión ciudadana y retiró su proyecto de poner la pista de hielo en pleno Bosque, una idiotez por el alto costo, el derroche de energía y agua en una zona de carencias y pésimos servicios. En realidad simplemente cambió de dirección, ahora la pondrá en Villa Olímpica, donde ya estuvo una playa portátil para destruir la tranquilidad de sus habitantes. Fue más lejos y dijo que los conciertos de rock, que son los que más degradan al Bosque, área natural protegida y que los perredistas le han dado calidad de salón de fiestas para sus correligionarios, se mantendrán. ¿Por qué? Porque son un gran negocio a través de los patrocinios y publicidad para su causa. Nadie se opone a la diversión de jóvenes, pero no es el sitio adecuado, se trata del último gran pulmón capitalino, donde además las autoridades, sin considerar la tranquilidad de una zona habitacional, expenden cervezas y el consumo de drogas es evidente. El escándalo va del mediodía hasta las dos o tres de la madrugada según la euforia del director de la “Casa de cultura” del lugar, y las necesidades económicas de Sánchez Torres y del director general de “Ecología” de Tlalpan, Jesús Carrasco.
Las pruebas de las actividades “políticas” de Sánchez Torres son visibles: hay entre sus protegidos y funcionarios toda una legión de protegidos del Pino. Por ejemplo, según el expediente CI/TLA/Q/071-2007, están Mara Nadiezhda Robles Villaseñor, como “coordinadora de asesores” con casi 80 mil pesos mensuales de sueldo; Rosaura Martínez Ruiz, hija del propio Pino; Merari Madai Guerra Medina, hija del diputado Juan Nicasio Guerra, a quien se le deposita el dinero porque vive fuera del DF. ¿En verdad Sánchez Torres es incapaz de mentir, robar y gobernar con justicia? La respuesta es obvia.
Sánchez Torres comenzó su veloz carrera política en la tribu Nueva Izquierda, a la que no le vio futuro y pasó a la de René Bejarano; su ascenso mejoró con Carlos Ímaz, efímero delegado de Tlalpan, inolvidable llenándose los bolsillos de dinero. La verdad es que a los tlalpenses les costó trabajo saber quién era aquel desconocido que llegaba tan rápido a la titularidad de la delegación. Algunos viejos habitantes de la zona lo recuerdan sencillo y modesto, hoy es rico, agresivo y un perfecto demagogo. Como su antecesor, Eliseo Moyao, quiere seguir dentro del gobierno capitalino por largo tiempo después de abandonar el cargo. Es experto en dar atole con el dedo e hizo creer a muchos que cedía el negocio a favor de la ecología. La realidad es otra.
El proyecto de poner la pista de hielo tuvo que abandonarla después de que los vecinos salieron a bloquear las calles con pancartas y a demostrarle al prepotente grupo de funcionarios que defenderían el Bosque a toda costa. En horas, Sánchez Torres cambió su criterio, pero no los propósitos de seguir explotando a Tlalpan. Los vecinos (organizados, decididos a no tolerar más agresiones) consideran el siguiente paso: detener los ruidosos y destructivos conciertos de rock y poner el Bosque en manos de Martha Delgado, secretaria de Medio Ambiente del DF, para reglamentar su uso y preservarlo.
No hay duda del estilo peculiar que tiene el PRD para gobernar la capital. Por todos lados vemos corrupción, agresiones a la sociedad y prepotencia. Si Sánchez Torres se pone en evidencia como pillo y demagogo en plena lucha interna de su partido, no hay duda que en el PRD prevalece el cinismo y el desprecio a la ciudad que gobierna a base de circo y con funcionarios dispuestos a ser ricos en poco tiempo.
Los vecinos aguardan apoyo ciudadano, de la Asamblea Legislativa, del PRI, PAN, diputados perredistas honestos y medios de comunicación. De lo contrario, el Bosque de Tlalpan se perderá como patrimonio de una ciudad que se deteriora más y más, la capital de todos los mexicanos. www.reneavilesfabila.com.mx www.recordanzas.blogspot.com





